* Ganesh, Ganesa
A Ganesa se le considera generalmente como el hijo mayor de Siva y Parvati, pero los Puranas difieren considerablemente en las narraciones de su origen. Sir W. Jones dice que «Ganesa, el dios hindú de la Sabiduría, tiene las mismas características del Jano de los latinos. Todos los sacrificios y ceremonias religiosas y todas las serias composiciones escritas, así como todos los asuntos mundanos de importancia. son comenzados por los piadosos hindúes con una invocación a Ganesa, palabra compuesta de "Isa", el gobernador o caudillo, y "gana", la compañía de las deidades. Pueden mencionarse gran número de casos en los que se abre un negocio mediante una invocación a él. Pocos libros comienzan sin las palabras «Salutaciones a Ganesa» y es invocado en primer lugar por los brahmanes que dirigen los juicios, o realizan la ceremonia del homa o sacrificio del fuego. M. Sonnerat afirma que es muy venerado en la costa de Coromandel, donde según él, los hindúes no construirán nunca una casa sin antes haber puesto en la tierra una imagen de esta deidad, que rocían con aceite y adornan cada día con flores. Colocan su imagen en todos los templos, en las calles, en las grandes carreteras y en las grandes llanuras al pie de algún árbol para que las personas de todos los rangos puedan invocarle antes de realizar cualquier negocio y los viajeros le adoran antes de comenzar un viaje. Lo que ocurre en la costa de Coromandel en relación a la adoración de esta deidad, ocurre también en la mayor parte de los lugares de la India.
Ganesa es el dios hindú de la Prudencia y la Política. Supuestamente el hijo mayor de Siva y Parvati (sólo el Padma Purana declara que fije el hijo real de estas deidades) y se le representa con la cabeza de un elefante, un emblema de sagacidad y frecuentemente siendo atendido por una rata o montando en ella. Por lo general tiene cuatro manos, aunque algunas veces tiene seis, ocho o sólo dos. Siempre se le describe como una deidad muy corpulenta y los cuadros e imágenes suyas pueden verse en las puertas de la mayoría de los tenderos. No es fácil descubrir cómo Ganesa ha llegado a ser tan universalmente adorado, puesto que hay pocas leyendas en los Puranas que atestigüen sus poderes divinos.
El Brahmavaivarta Purana contiene la siguiente descripción de su nacimiento: «Parvati, después de su matrimonio con Siva, no teniendo hijos y deseando grandemente tener uno, que aconsejada por su marido para que realizara el Panyakavrata. Esta es la adoración a Vishnu que comienza el decimotercer día de la quincena luminosa del mes de Magha, y que continúa durante todo un año; todos los días del mismo se le ofrece flores, frutos, pasteles, vasijas, gemas, oro etcétera y se alimenta a mil brahmanes; además el realizador del rito debe observar muy cuidadosamente una vida de pureza interior y fijar la mente en Han (Vishnu). Habiendo realizado la ceremonia en las orillas del Ganges con la ayuda de Sanat Kumara como sacerdote dirigente, Parvati volvió al cabo de un tiempo, durante el cual vio a Krishna primero como un cuerpo de luz y después como un anciano brahmán, venir hacia ella. La recompensa de su fervor religioso fue aplazada y en consecuencia ella se llenó de dolor, cuando una voz invisible le dijo que se dirigiera a su aposento donde encontraría un hijo que no era sino el señor de Goleka mismo (Krishna); esta deidad asumió el semblante de su hijo como recompensa por sus devociones.
Para festejar esta ocasión todos los dioses vinieron a felicitar a Siva y a Parvati y a muchos se les permitió ver a la criatura. Entre la espléndida cohorte figuraba Sani, el planeta Saturno, que, aunque ansioso de rendir homenaje a la criatura, mantuvo sus ojos firmemente fijos en el suelo. Al preguntarle Parvati la razón de este comportamiento le respondió que, meditando profundamente en Vishnu, desatendió a su esposa, y resentida por su negligencia ella profirió la maldición de que iba a destruir a quien quiera que contemplara. Para evitar las malas consecuencias de esta imprecación, él evitaba mirar a nadie a la cara. Parvati, habiendo escuchado su historia, no le prestó la menor consideración sino que, considerando que de todos modos sucedería lo que tuviera que suceder, le dio permiso para mirar a su hijo. Sani, llamó a Dharma como testigo, pero éste ya se había marchado, con lo cual echó una ojeada a Ganesa, y la cabeza de la criatura se separó de su cuerpo y voló al cielo de Knishna, donde se volvió a unir con la sustancia de la que formaba parte.
Durga, tomando el tronco sin cabeza en sus manos, se arrojó llorando al suelo, y los dioses pensaron que era decente seguir su ejemplo. Vishnu sin embargo, montó en Garuda y voló hacia el río Pushpabhadra, donde encontró a un elefante dormido al que arrancó la cabeza, y regresando rápidamente con ella la unió al cuerpo de Ganesa. Desde entonces el cuerpo de esta deidad está coronada con esta singular presencia. En la resucitación de Ganesa se hicieron valiosos regalos a los dioses y brahmanes por sus padres y por el padre de Parvati, el Himalaya personificado. El desafortunado Sani fue castigado de nuevo y, a consecuencia de la maldición de Parvati, ha venido cojeando desde entonces.
En otra parte del mismo Purana se citan más detalles, que son algo distintos de los citados. Siva, ofendido con Aditya (el sol) le mató, y aunque luego le devolvió la vida, incurrió en la ira del sabio Kasyapa, que sentenció a su hijo a perder la cabeza. El elefante cuya cabeza fue colocada sobre el cuerpo de Ganesa fue el de Indra que fue decapitado porque Indra puso alrededor de su cuello la guirnalda de flores que le dio el sabio Durvasas, y la falta de respeto de éste, con el consiguiente enfado de lndra, es mencionada en diversos Puranas, aunque con diferentes consecuencias. Indra no perdió un elefante a causa de este incidente, porque Vishnu, movido por los ruegos de su esposa, le dio otro en lugar del que se llevó.
Ganesa tiene sólo un colmillo, y por eso se le llama Ekadanta. La razón de esto es la siguiente: Parasurama, que era un discípulo favorito de Siva, fue a Kailasa a visitar a su maestro. Llegando a los apartamentos interiores, le fue impedida la entrada por Ganesa, puesto que su padre estaba dormido. Parasurama pidió no obstante paso y tras largo diálogo, se enzarzaron en una pelea. Al principio Ganesa llevaba las de ganar, agarrando a Parasurama con su trompa y dándole una voltereta que le dejó sin sentido. Al recobrarse, Rama arrojó su hacha contra Ganesa, quien reconociéndola como el arma de su padre (Siva se la había dado a Patasurama) la recibió con toda humildad sobre uno de sus colmillos, que se partió en dos inmediatamente; desde entonces Ganesa tiene sólo un colmillo. Parvati se encolerizó mucho, y se disponía a maldecir a Rama cuando Krishna, de quien él era devoto, apareció en la forma de un niño y calmó su indignación. Se dice que Brahma había prometido a Parvati que su hijo sería adorado antes que los demás dioses. El resultado de esta contienda con Rama dio cumplimiento a una maldición proferida por el sabio Tulasi, con el que había reñido.
En el Matsya Purana nos encontramos con un relato bastante distinto del origen de Ganesa. Cuando Parvati se estaba bañando, tomó el aceite y los ungüentos usados para el baño y junto con las impurezas que salieron de su cuerpo, hizo la figura de un hombre, a la que dio vida rociándola con las aguas del Ganges. Esta figura tenía la cabeza de un elefante. El Siva Purana cuenta que, tras dar vida a Ganesa, Parvati le puso ante su puerta para prevenir intrusiones mientras se bañaba. Al no permitir que Siva entrara, ambos se enzarzaron en una lucha, en la que esta deidad cortó la cabeza de Ganesa; pero cuando Parvati contó a su marido que era por orden suya que la puerta estaba cerrada, Siva lloró amargamente por la pérdida de su hijo. Enseguida ordenó que se trajera la primera cabeza que se encontrase, que resultó ser la de un elefante. Él la fijó al tronco sin cabeza y resucitó a su hijo.
En el Varaba Purana se dice que Ganesa fue producido por Siva solamente. «Los inmortales y santos sabios, observando que no había dificultad alguna en realizar tanto buenas como malas obras, consultaron entre ellos los medios por los que se podrían poner obstáculos a la realización de malas acciones y recurrieron a pedir consejo a Siva, a quien le dijeron: "Oh Mahadeva, Dios de dioses, el de los tres ojos, portador del tridente, sólo tú puedes poner obstáculo a la realización de actos impropios. Escuchando estas palabras, Siva miró a Parvati y mientras pensaba en cómo podría cumplir con los deseos de los dioses, del resplandor de su semblante vino a la existencia un joven que esparcía radiancia a su alrededor, dotado de las cualidades de Siva, evidentemente otro Rudra, que cautivó por su belleza a las hembras habitantes de los cielos.
»Viendo su belleza, a Uma se le despertaron los celos, y enfurecida pronunció esta maldición: No ofenderás mi vista con la forma de un joven hermoso! Toma la cabeza de un elefante y una gran barriga; así se desvanecerán todos tus encantos. Siva se dirigió entonces a su hijo, diciendo: "Tu nombre será Ganesa, y el hijo de Siva será así el jefe de los Vinayakas y Ganas; el éxito y el fracaso provendrán de ti y tu influencia será grande entre los dioses, en los sacrificios y en todos los asuntos. Serás adorado e invocado el primero en todas las ocasiones, de otro modo las súplicas de aquel que omita hacerlo no tendrán éxito".»
El origen y la razón de la existencia de Ganesa se enseña de forma mas completa en el Skanda Purana. Siva, dirigiéndose a Parvati le dice.
«Durante la penumbra que tuvo lugar entre el Dwarpara y el Kali Yuga, las mujeres, bárbaros, sudras y otros trabajadores del pecado obtuvieron su entrada en el cielo, visitando el célebre santuario de Someswara (Somnath). Los sacrificios, prácticas ascéticas, obras de caridad y todas las demás ordenanzas prescritas cesaron y los hombres atestaron solamente el templo de Siva. Por esto, jóvenes y viejos, los instruidos en los Vedas y los ignorantes de ellos, e incluso mujeres y sudras ascendieron al cielo, que quedó excesivamente poblado. Entonces, Indra y los dioses, preocupados por esta gran avalancha de hombres, buscaron la protección de Siva y se dirigieron a él de este modo: "Oh Sankara, por tu misericordia el cielo está lleno de hombres y estamos a punto de ser expulsados de él. Estos mortales vagan por donde les place, exclamando: "Yo soy el más grande, yo soy el más grande"; y Dharmaraja (Yama), que tiene el registro de sus buenas y majas obras, está atónito. Los siete infiernos esperaban su recepción, pero habiendo visitado tu templo, sus pecados han sido perdonados y han obtenido el futuro más excelente. Siva replicó: "Esta fue mi promesa a Soma y no puede ser infringida; todos los hombres que visiten el templo de Someswara deberán ascender al cielo; no obstante, suplicar a Parvati que ella ideará algún medio para desembarazaros de esta aflicción".
»Los dioses invocaron entonces a Parvati con términos laudables: "Te rogamos a ti, oh suprema de las diosas, Soporte del Universo, ¡adorada seas, al que creas y destruyes! ¡Garantízanos tu ayuda y sálvanos de la aflicción!", Habiendo escuchado la súplica de Indra y los dioses, fuiste movida por la compasión y frotando gentilmente tu cuerpo, creaste un maravilloso ser con cuatro brazos y cabeza de elefante y luego te dirigiste de este modo a los dioses: "Ansiando vuestro bien, he creado este ser, que ocasionará obstáculos a los hombres y engañándolos, les quitará el deseo de visitar a Somnath, con lo que se precipitarán en el infierno».» Al oír esto, los dioses regresaron a sus hogares rebosantes de satisfacción.
»El ser con rostro de elefante, dirigiéndose entonces a Devi dijo:
'Dime encantadora diosa: ¿qué debo hacer?! Ella contestó: "Pon obstáculos a que los hombres visiten Somnath y estimúlalos a que abandonen este propósito tentándoles con esposas, hijos, posesiones y riquezas. Sin embargo, aquellos que te veneren con el siguiente himno, quitales todos los obstáculos y permíteles obtener la gracia de Siva, adorando su templo en Somnath: ¡Oh, alabado seas, oh señor de las dificultades! El amado esposo de Siddhi (Conocimiento) y Buddahi (Comprensión); Ganapati invencible que concedes la victoria; tú que obstaculizas el éxito de los hombres que no te adoran. Yo te alabo, oh Ganesa!; Terrible hijo de Uma, firme, pero fácilmente aplacable. Oh Vinaka, yo te alabo! Oh ser del rostro de elefante, que desde antaño proteges a los dioses y cumples sus deseos, yo te alabo!». Así continuó Parvati deberás ser alabado y adorado y a quienquiera que invoque previamente al dios Vinayaka, ninguna dificultad impediría que consiga el objetivo propuesto y obtendrá más generoso resultado de sus sacrificios, peregrinajes y demás actos devocionales».
En tiempos recientes ha habido una supuesta encarnación de Ganesa, cuyo descendiente y representante fue visitado por el capitán E. Moor en el siglo actual, El siguiente es un relato de su visita: <<Muraba Goseyen era un Brahmán de Poona que, mediante abstinencias, mortificaciones y rezos, se hizo merecedor en mayor grado que otros al trato favorable del Todopoderoso. Parece ser que Ganapati le concedió aparecérsele por la noche en una visión, en Chinchor. Él le pidió que se le apareciera y se bañara. Durante la ablución, tomó la primera cosa tangible que su mano encontró y la hizo sagrada. El dios prometió que una porción de su Santo Espíritu, permanecería en la persona favorecida de este modo y continuarla así hasta la séptima generación de su semilla, que serian sucesivamente hereditarios y guardianes de su sagrada sustancia que al parecer es una piedra en la que se entiende que el dios está simbolizado místicamente. Este símbolo es debidamente venerado y cuidadosamente conservado, y ha sido siempre el constante compañero de la persona santificada con la herencia del divino patrimonio. Esta anunciación ocurrió sobre el año 1640 y en el tiempo en el que el capitán Moor visitó el lugar, el representante de la deidad era ya el sexto descendiente.
»No aparece muy claro cuál fue la facultad concreta que originalmente concediera la energía divina, pero se supone que fue un poder limitado de hacer milagros tales como curar enfermedades, responder a las oraciones de sus devotos y la facultad de dar a conocer futuros sucesos.
»Estos dones fueron disfrutados en mayor grado por los primeros representantes del dios. No obstante, la persona que Moor vio, declaró haber realizado varios milagros. Se dice que el tercer descendiente realizó un trabajo maravilloso. Fue en su época cuando el ejército Moghul de Hyderabad invadió triunfante el país de Mahratta. Tras saquear y quemar Poona, una partida se dirigió a Chinchoor, la residencia de esta deidad, para ponerla bajo contribución, El Deo se negó a someterse a este yugo, confiando en la influencia divina con la que había sido investido. Los musulmanes se burlaron de su superstición y con la intención de hacerle quedar en ridículo ofrecieron mandar un Nuzur (presente, al Deo. La ofrenda fue aceptada, el Deo recurrió ala oración y los insultantes fanáticos enviaron a ciertas personas para ver el resultado. Aparentemente se ofrecía un regalo decoroso y apropiado, sin embargo, consistía en carne de vaca, una abominación a los ojos de un hindú. Cuando se descubrieron las bandejas, se llenaron de asombro al ver que en lugar de la carne de vaca las bandejas estaban llenas con las flores más finas y Sagradas para los hindúes. Los musulmanes, viendo esto, reconocieron la mano de Dios en el cambio y quedaron tan conmovidos con la realidad del milagro que se le garantizó al Deo una valiosa porción de tierra, en la que se encuentran sus templos hoy en día.»
El Deo come, duerme, se casa y vive la vida de un mortal ordinario, y aunque es considerado como un tonto en asuntos mundanos es adorado como un dios. En ocasiones especiales sus acciones y movimientos son observados cuidadosamente y son manifestaciones momentáneas de la voluntad divina, que son consideradas como proféticas. Así si una noche determinada del año tiene un sueño pacifico, se predice tranquilidad nacional; si se despierta agitado, se preveen calamidades nacionales. Si se levanta furiosamente de su asiento toma una espada o hace algún movimiento marcial, es de esperar una guerra.
Ganesa es el dios hindú de la Prudencia y la Política. Supuestamente el hijo mayor de Siva y Parvati (sólo el Padma Purana declara que fije el hijo real de estas deidades) y se le representa con la cabeza de un elefante, un emblema de sagacidad y frecuentemente siendo atendido por una rata o montando en ella. Por lo general tiene cuatro manos, aunque algunas veces tiene seis, ocho o sólo dos. Siempre se le describe como una deidad muy corpulenta y los cuadros e imágenes suyas pueden verse en las puertas de la mayoría de los tenderos. No es fácil descubrir cómo Ganesa ha llegado a ser tan universalmente adorado, puesto que hay pocas leyendas en los Puranas que atestigüen sus poderes divinos.
El Brahmavaivarta Purana contiene la siguiente descripción de su nacimiento: «Parvati, después de su matrimonio con Siva, no teniendo hijos y deseando grandemente tener uno, que aconsejada por su marido para que realizara el Panyakavrata. Esta es la adoración a Vishnu que comienza el decimotercer día de la quincena luminosa del mes de Magha, y que continúa durante todo un año; todos los días del mismo se le ofrece flores, frutos, pasteles, vasijas, gemas, oro etcétera y se alimenta a mil brahmanes; además el realizador del rito debe observar muy cuidadosamente una vida de pureza interior y fijar la mente en Han (Vishnu). Habiendo realizado la ceremonia en las orillas del Ganges con la ayuda de Sanat Kumara como sacerdote dirigente, Parvati volvió al cabo de un tiempo, durante el cual vio a Krishna primero como un cuerpo de luz y después como un anciano brahmán, venir hacia ella. La recompensa de su fervor religioso fue aplazada y en consecuencia ella se llenó de dolor, cuando una voz invisible le dijo que se dirigiera a su aposento donde encontraría un hijo que no era sino el señor de Goleka mismo (Krishna); esta deidad asumió el semblante de su hijo como recompensa por sus devociones.
Para festejar esta ocasión todos los dioses vinieron a felicitar a Siva y a Parvati y a muchos se les permitió ver a la criatura. Entre la espléndida cohorte figuraba Sani, el planeta Saturno, que, aunque ansioso de rendir homenaje a la criatura, mantuvo sus ojos firmemente fijos en el suelo. Al preguntarle Parvati la razón de este comportamiento le respondió que, meditando profundamente en Vishnu, desatendió a su esposa, y resentida por su negligencia ella profirió la maldición de que iba a destruir a quien quiera que contemplara. Para evitar las malas consecuencias de esta imprecación, él evitaba mirar a nadie a la cara. Parvati, habiendo escuchado su historia, no le prestó la menor consideración sino que, considerando que de todos modos sucedería lo que tuviera que suceder, le dio permiso para mirar a su hijo. Sani, llamó a Dharma como testigo, pero éste ya se había marchado, con lo cual echó una ojeada a Ganesa, y la cabeza de la criatura se separó de su cuerpo y voló al cielo de Knishna, donde se volvió a unir con la sustancia de la que formaba parte.
Durga, tomando el tronco sin cabeza en sus manos, se arrojó llorando al suelo, y los dioses pensaron que era decente seguir su ejemplo. Vishnu sin embargo, montó en Garuda y voló hacia el río Pushpabhadra, donde encontró a un elefante dormido al que arrancó la cabeza, y regresando rápidamente con ella la unió al cuerpo de Ganesa. Desde entonces el cuerpo de esta deidad está coronada con esta singular presencia. En la resucitación de Ganesa se hicieron valiosos regalos a los dioses y brahmanes por sus padres y por el padre de Parvati, el Himalaya personificado. El desafortunado Sani fue castigado de nuevo y, a consecuencia de la maldición de Parvati, ha venido cojeando desde entonces.
En otra parte del mismo Purana se citan más detalles, que son algo distintos de los citados. Siva, ofendido con Aditya (el sol) le mató, y aunque luego le devolvió la vida, incurrió en la ira del sabio Kasyapa, que sentenció a su hijo a perder la cabeza. El elefante cuya cabeza fue colocada sobre el cuerpo de Ganesa fue el de Indra que fue decapitado porque Indra puso alrededor de su cuello la guirnalda de flores que le dio el sabio Durvasas, y la falta de respeto de éste, con el consiguiente enfado de lndra, es mencionada en diversos Puranas, aunque con diferentes consecuencias. Indra no perdió un elefante a causa de este incidente, porque Vishnu, movido por los ruegos de su esposa, le dio otro en lugar del que se llevó.
Ganesa tiene sólo un colmillo, y por eso se le llama Ekadanta. La razón de esto es la siguiente: Parasurama, que era un discípulo favorito de Siva, fue a Kailasa a visitar a su maestro. Llegando a los apartamentos interiores, le fue impedida la entrada por Ganesa, puesto que su padre estaba dormido. Parasurama pidió no obstante paso y tras largo diálogo, se enzarzaron en una pelea. Al principio Ganesa llevaba las de ganar, agarrando a Parasurama con su trompa y dándole una voltereta que le dejó sin sentido. Al recobrarse, Rama arrojó su hacha contra Ganesa, quien reconociéndola como el arma de su padre (Siva se la había dado a Patasurama) la recibió con toda humildad sobre uno de sus colmillos, que se partió en dos inmediatamente; desde entonces Ganesa tiene sólo un colmillo. Parvati se encolerizó mucho, y se disponía a maldecir a Rama cuando Krishna, de quien él era devoto, apareció en la forma de un niño y calmó su indignación. Se dice que Brahma había prometido a Parvati que su hijo sería adorado antes que los demás dioses. El resultado de esta contienda con Rama dio cumplimiento a una maldición proferida por el sabio Tulasi, con el que había reñido.
En el Matsya Purana nos encontramos con un relato bastante distinto del origen de Ganesa. Cuando Parvati se estaba bañando, tomó el aceite y los ungüentos usados para el baño y junto con las impurezas que salieron de su cuerpo, hizo la figura de un hombre, a la que dio vida rociándola con las aguas del Ganges. Esta figura tenía la cabeza de un elefante. El Siva Purana cuenta que, tras dar vida a Ganesa, Parvati le puso ante su puerta para prevenir intrusiones mientras se bañaba. Al no permitir que Siva entrara, ambos se enzarzaron en una lucha, en la que esta deidad cortó la cabeza de Ganesa; pero cuando Parvati contó a su marido que era por orden suya que la puerta estaba cerrada, Siva lloró amargamente por la pérdida de su hijo. Enseguida ordenó que se trajera la primera cabeza que se encontrase, que resultó ser la de un elefante. Él la fijó al tronco sin cabeza y resucitó a su hijo.
En el Varaba Purana se dice que Ganesa fue producido por Siva solamente. «Los inmortales y santos sabios, observando que no había dificultad alguna en realizar tanto buenas como malas obras, consultaron entre ellos los medios por los que se podrían poner obstáculos a la realización de malas acciones y recurrieron a pedir consejo a Siva, a quien le dijeron: "Oh Mahadeva, Dios de dioses, el de los tres ojos, portador del tridente, sólo tú puedes poner obstáculo a la realización de actos impropios. Escuchando estas palabras, Siva miró a Parvati y mientras pensaba en cómo podría cumplir con los deseos de los dioses, del resplandor de su semblante vino a la existencia un joven que esparcía radiancia a su alrededor, dotado de las cualidades de Siva, evidentemente otro Rudra, que cautivó por su belleza a las hembras habitantes de los cielos.
»Viendo su belleza, a Uma se le despertaron los celos, y enfurecida pronunció esta maldición: No ofenderás mi vista con la forma de un joven hermoso! Toma la cabeza de un elefante y una gran barriga; así se desvanecerán todos tus encantos. Siva se dirigió entonces a su hijo, diciendo: "Tu nombre será Ganesa, y el hijo de Siva será así el jefe de los Vinayakas y Ganas; el éxito y el fracaso provendrán de ti y tu influencia será grande entre los dioses, en los sacrificios y en todos los asuntos. Serás adorado e invocado el primero en todas las ocasiones, de otro modo las súplicas de aquel que omita hacerlo no tendrán éxito".»
El origen y la razón de la existencia de Ganesa se enseña de forma mas completa en el Skanda Purana. Siva, dirigiéndose a Parvati le dice.
«Durante la penumbra que tuvo lugar entre el Dwarpara y el Kali Yuga, las mujeres, bárbaros, sudras y otros trabajadores del pecado obtuvieron su entrada en el cielo, visitando el célebre santuario de Someswara (Somnath). Los sacrificios, prácticas ascéticas, obras de caridad y todas las demás ordenanzas prescritas cesaron y los hombres atestaron solamente el templo de Siva. Por esto, jóvenes y viejos, los instruidos en los Vedas y los ignorantes de ellos, e incluso mujeres y sudras ascendieron al cielo, que quedó excesivamente poblado. Entonces, Indra y los dioses, preocupados por esta gran avalancha de hombres, buscaron la protección de Siva y se dirigieron a él de este modo: "Oh Sankara, por tu misericordia el cielo está lleno de hombres y estamos a punto de ser expulsados de él. Estos mortales vagan por donde les place, exclamando: "Yo soy el más grande, yo soy el más grande"; y Dharmaraja (Yama), que tiene el registro de sus buenas y majas obras, está atónito. Los siete infiernos esperaban su recepción, pero habiendo visitado tu templo, sus pecados han sido perdonados y han obtenido el futuro más excelente. Siva replicó: "Esta fue mi promesa a Soma y no puede ser infringida; todos los hombres que visiten el templo de Someswara deberán ascender al cielo; no obstante, suplicar a Parvati que ella ideará algún medio para desembarazaros de esta aflicción".
»Los dioses invocaron entonces a Parvati con términos laudables: "Te rogamos a ti, oh suprema de las diosas, Soporte del Universo, ¡adorada seas, al que creas y destruyes! ¡Garantízanos tu ayuda y sálvanos de la aflicción!", Habiendo escuchado la súplica de Indra y los dioses, fuiste movida por la compasión y frotando gentilmente tu cuerpo, creaste un maravilloso ser con cuatro brazos y cabeza de elefante y luego te dirigiste de este modo a los dioses: "Ansiando vuestro bien, he creado este ser, que ocasionará obstáculos a los hombres y engañándolos, les quitará el deseo de visitar a Somnath, con lo que se precipitarán en el infierno».» Al oír esto, los dioses regresaron a sus hogares rebosantes de satisfacción.
»El ser con rostro de elefante, dirigiéndose entonces a Devi dijo:
'Dime encantadora diosa: ¿qué debo hacer?! Ella contestó: "Pon obstáculos a que los hombres visiten Somnath y estimúlalos a que abandonen este propósito tentándoles con esposas, hijos, posesiones y riquezas. Sin embargo, aquellos que te veneren con el siguiente himno, quitales todos los obstáculos y permíteles obtener la gracia de Siva, adorando su templo en Somnath: ¡Oh, alabado seas, oh señor de las dificultades! El amado esposo de Siddhi (Conocimiento) y Buddahi (Comprensión); Ganapati invencible que concedes la victoria; tú que obstaculizas el éxito de los hombres que no te adoran. Yo te alabo, oh Ganesa!; Terrible hijo de Uma, firme, pero fácilmente aplacable. Oh Vinaka, yo te alabo! Oh ser del rostro de elefante, que desde antaño proteges a los dioses y cumples sus deseos, yo te alabo!». Así continuó Parvati deberás ser alabado y adorado y a quienquiera que invoque previamente al dios Vinayaka, ninguna dificultad impediría que consiga el objetivo propuesto y obtendrá más generoso resultado de sus sacrificios, peregrinajes y demás actos devocionales».
En tiempos recientes ha habido una supuesta encarnación de Ganesa, cuyo descendiente y representante fue visitado por el capitán E. Moor en el siglo actual, El siguiente es un relato de su visita: <<Muraba Goseyen era un Brahmán de Poona que, mediante abstinencias, mortificaciones y rezos, se hizo merecedor en mayor grado que otros al trato favorable del Todopoderoso. Parece ser que Ganapati le concedió aparecérsele por la noche en una visión, en Chinchor. Él le pidió que se le apareciera y se bañara. Durante la ablución, tomó la primera cosa tangible que su mano encontró y la hizo sagrada. El dios prometió que una porción de su Santo Espíritu, permanecería en la persona favorecida de este modo y continuarla así hasta la séptima generación de su semilla, que serian sucesivamente hereditarios y guardianes de su sagrada sustancia que al parecer es una piedra en la que se entiende que el dios está simbolizado místicamente. Este símbolo es debidamente venerado y cuidadosamente conservado, y ha sido siempre el constante compañero de la persona santificada con la herencia del divino patrimonio. Esta anunciación ocurrió sobre el año 1640 y en el tiempo en el que el capitán Moor visitó el lugar, el representante de la deidad era ya el sexto descendiente.
»No aparece muy claro cuál fue la facultad concreta que originalmente concediera la energía divina, pero se supone que fue un poder limitado de hacer milagros tales como curar enfermedades, responder a las oraciones de sus devotos y la facultad de dar a conocer futuros sucesos.
»Estos dones fueron disfrutados en mayor grado por los primeros representantes del dios. No obstante, la persona que Moor vio, declaró haber realizado varios milagros. Se dice que el tercer descendiente realizó un trabajo maravilloso. Fue en su época cuando el ejército Moghul de Hyderabad invadió triunfante el país de Mahratta. Tras saquear y quemar Poona, una partida se dirigió a Chinchoor, la residencia de esta deidad, para ponerla bajo contribución, El Deo se negó a someterse a este yugo, confiando en la influencia divina con la que había sido investido. Los musulmanes se burlaron de su superstición y con la intención de hacerle quedar en ridículo ofrecieron mandar un Nuzur (presente, al Deo. La ofrenda fue aceptada, el Deo recurrió ala oración y los insultantes fanáticos enviaron a ciertas personas para ver el resultado. Aparentemente se ofrecía un regalo decoroso y apropiado, sin embargo, consistía en carne de vaca, una abominación a los ojos de un hindú. Cuando se descubrieron las bandejas, se llenaron de asombro al ver que en lugar de la carne de vaca las bandejas estaban llenas con las flores más finas y Sagradas para los hindúes. Los musulmanes, viendo esto, reconocieron la mano de Dios en el cambio y quedaron tan conmovidos con la realidad del milagro que se le garantizó al Deo una valiosa porción de tierra, en la que se encuentran sus templos hoy en día.»
El Deo come, duerme, se casa y vive la vida de un mortal ordinario, y aunque es considerado como un tonto en asuntos mundanos es adorado como un dios. En ocasiones especiales sus acciones y movimientos son observados cuidadosamente y son manifestaciones momentáneas de la voluntad divina, que son consideradas como proféticas. Así si una noche determinada del año tiene un sueño pacifico, se predice tranquilidad nacional; si se despierta agitado, se preveen calamidades nacionales. Si se levanta furiosamente de su asiento toma una espada o hace algún movimiento marcial, es de esperar una guerra.
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domingo, 22 de mayo de 2011
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