* El náufrago
Esta es una historia de un sobreviviente de un naufragio. Solo él se salvó, llegando a nado a una pequeña y desolada isla. Ya a salvo en la playa oró fervorosamente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Día tras día miraba el horizonte buscando la anhelada ayuda... pero esta no llegaba.
Cansado y apesadumbrado, construyó una pequeña cabaña para protegerse. Poco a poco, su cabaña se fue llenando de cosas: algunas pertenencias salvadas del naufragio, algunos utensilios... algunos... y algunas.
Un día, cuando volvía de buscar comida y encontró su pequeña choza en llamas. El fuego consumía todo y el humo subía hasta el cielo Otra vez sin nada, debía volver a empezar. Se encontró confundido y enojado con Dios. No quería rezar, pero llorando le dijo: ¿Cómo pudiste hacerme esto? Cansado, derrotado y sin esperanzas, se quedó dormido sobre la arena.
Muy temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado el inconfundible sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a recatarlo. Al encontrarse cara a cara con sus salvadores, y después de los abrazos emocionados, les preguntó: ¿Cómo sabían que yo estaba aquí? Ellos le respondieron: Vimos las señales de humo que nos hiciste y vinimos en tu ayuda le contestaron.
Reflexión
Hermanos es fácil enojarse con Dios cuando las cosas van mal y culparlo de todo lo que esta pasando, pero no debemos de perder el corazón, porque Dios trabaja en nuestras vidas, también, en medio de las penas y el sufrimiento. Dios escribe derecho en renglones torcidos
Cuando, en algún momento, tu pequeña choza, anhelos, proyectos, planes, trabajo, cosechas, afectos, etc., se queme, recuerda que puede ser simplemente una señal de humo que surge de la gracia de Dios.
Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos: "Jesús en Ti confío"
Padre Núñez
Filed Under : by Divertimento
domingo, 28 de agosto de 2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario